Vean cómo salta de un aquí a un allá en el espacio de arena, cómo sobrescribe sus huellas en una playa en donde sólo ella camina.
Durante estos movimientos llega hasta la mujer de cuarenta un reflejo de inquietud. Por madurez o comodidad, lo ignora.
De frente parece inquieta, como si buscara sobrepasar los limites de su arenoso espacio.
Los tachones rojos son la fuerza, el desgarre, la contrariedad, las negaciones que conlleva este ser apenas cuerpo, apenas deseo, apenas voluntad.



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