Mi atención aún siente pertenencia.
Pienso.
Saber que las cosas cambian para siempre,
completamente,
es pensar parte por parte,
idea por idea,
que yo también cambiaré por siempre.
Hay pues en la pérdida,
una domesticación y un abandono.
Todo después me es indiferente.
Pruebo –y muy claramente-
una sequedad del corazón.
En mi boca,
el sabor a medicina es más constante,
más común y recurrente.
Estoy y me desgarro o contrarío.
Luego son bocanadas de vida.
Sorpresas.
Ahora,
solo veo al individuo en reducciones,
bajo la estirpe del que debe y no.
O peor aún,
distingo a todo el mundo:
No sabiendo ya de sí…
Es entonces que aparece,
y anclado a una sensación tibia y sólida
permanezco. Permanezco sobrio,
en calidez, en confianza.
¿Hoy es un buen día?
Pienso en algunos que ya no están:
Sórdidos habitantes de un lugar sin rumbo;
el personaje de la novela que me hace llorar,
el que va tomando decisiones fundamentales,
Sorpresas.
Ahora,
solo veo al individuo en reducciones,
bajo la estirpe del que debe y no.
O peor aún,
distingo a todo el mundo:
No sabiendo ya de sí…
y anclado a una sensación tibia y sólida
permanezco. Permanezco sobrio,
en calidez, en confianza.
¿Hoy es un buen día?
Sórdidos habitantes de un lugar sin rumbo;
el personaje de la novela que me hace llorar,
el que va tomando decisiones fundamentales,
os asiduos madrugueros al Sanborns de 24 horas,
nadie y todos,
tú,
yo.
Me pregunto qué tanto se puede conocer a alguien,
sentir a alguien.
Pronto importa y no,
acontece. ¿Con-o-ser?
Ambas preguntas fluctúan entre la ambivalencia.
Un recuerdo y lo que ya no es.
SER CON alguien.
Esa especulación a la vez dividida y a la vez de dos.
Mentiras estructuradas en formas líquidas.
No hay fantasía sin engaños.
–Todos tenemos el derecho a que no nos mientan–
nadie y todos,
tú,
yo.
sentir a alguien.
Pronto importa y no,
acontece. ¿Con-o-ser?
Ambas preguntas fluctúan entre la ambivalencia.
Un recuerdo y lo que ya no es.
SER CON alguien.
Esa especulación a la vez dividida y a la vez de dos.
Mentiras estructuradas en formas líquidas.
No hay fantasía sin engaños.
–Todos tenemos el derecho a que no nos mientan–
¿cierto?
Piso el césped de un jardín en decadencia.
Peligroso me acreciento en mi defensa.
Procuro, revierto, escondo.
Es ahora que quisiera ser solo deseo.
Mirar como si la vida fuese mía
y decir que puedo no ser yo,
y que piense que lo soy.
Para que sienta que no es verdad que me he perdido.
Luego entiendo,
quiero tan pocas cosas mías que ya no sé cómo querer.
Es como si dijera que ya no hay todo,
que dejará de ser demasiado rápido.
Y a un terreno huyo donde ya no sé cómo alcanzar.
Y me ahuyento. Y no menciono nada.
Nada.
Quiero un mundo nuevo de palabras,
donde una voz murmure que sin mí no puede.
Y casi con pesar puedo darme cuenta que va ya todo bien.
Es entonces un último acto del Ser.
La rutinaria confirmación
de una sexualidad mal bien llevada.
Dolores de Riñón,
obsesiones, llanto, desamor,
separaciones, dudas, amores por correspondencia
sin correspondencia, decisiones insensatas,
castigos, pertenencia, fidelidad, ambigüedad,
respeto, tolerancia, AMOR…
El eterno tributo a lo que hemos construido.
Dentro de todo esto,
Peligroso me acreciento en mi defensa.
Procuro, revierto, escondo.
Es ahora que quisiera ser solo deseo.
Mirar como si la vida fuese mía
y decir que puedo no ser yo,
y que piense que lo soy.
Para que sienta que no es verdad que me he perdido.
Luego entiendo,
quiero tan pocas cosas mías que ya no sé cómo querer.
Es como si dijera que ya no hay todo,
que dejará de ser demasiado rápido.
Y a un terreno huyo donde ya no sé cómo alcanzar.
Y me ahuyento. Y no menciono nada.
Nada.
donde una voz murmure que sin mí no puede.
Y casi con pesar puedo darme cuenta que va ya todo bien.
Es entonces un último acto del Ser.
La rutinaria confirmación
de una sexualidad mal bien llevada.
Dolores de Riñón,
obsesiones, llanto, desamor,
separaciones, dudas, amores por correspondencia
sin correspondencia, decisiones insensatas,
castigos, pertenencia, fidelidad, ambigüedad,
respeto, tolerancia, AMOR…
El eterno tributo a lo que hemos construido.
Dentro de todo esto,
diez con veinte y pienso,
me percato:
Ya nada es para siempre.
Ni siquiera el cuarto en el que hoy descanso;
el baño en el que poco a poco me fui desmoronando.
Cuanto más constituye un hombre su ideal,
más vulnerable se convierte.
Pues cuando la vida no te deja vivir,
amar es un acto en defensa propia.
Ya nada es para siempre.
Ni siquiera el cuarto en el que hoy descanso;
el baño en el que poco a poco me fui desmoronando.
Cuanto más constituye un hombre su ideal,
más vulnerable se convierte.
Pues cuando la vida no te deja vivir,
amar es un acto en defensa propia.


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