Estimada
belleza, estoy en el umbral de la locura soñando cuántas veces te he amado;
mas, la derrota camina a pasos agigantados: dice la muy puta, que el cielo no
debe cambiar de color, por ello necesito volar hacia los adentros de mi pueblo
y hallar lo morado que me propones en esta morada, color de muerte en noviembre
y aromas de uniones amarillas.
Le
voy a contar a la fealdad que deseo irme a vivir con ella, precisamente para
conocer el futuro de los no deseados, de los que estamos aquí a sabiendas que
nadie nos espera y por lo tanto, moriremos desesperados y sin color alguno.
Toqué
diez veces, no me abrió la maldita, estoy condenado a vivir rodeado de ti,
“belleza”, aunque nada en este lugar, sea cierto.


Felicidades por este espacio, a leer mucho se ha dicho mi hermano, gracias!
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